lunes, 5 de noviembre de 2007

Estado mental

Es dificil saber quienes somos. Es dificil conocer realmente a la gente que nos rodea cada día, pero eso es compresible si pensamos que tampoco es fácil conocernos a nosotros mismos. Podemos hacernos una leve idea que llegue a definirnos a base de costumbres. Podemos hacernos una idea superficial, basada en aspectos como la ropa que nos gusta, el tipo de música que escuchamos, los libros que leemos, las películas que nos dicen algo. Lo empaquetamos todo en un lugar de la mente y compartimos criterios con la gente que nos rodea, hallamos puntos en común. Pero, aún así, es dificil definirnos, definir a los demás.

Hay situaciones, momentos en que hemos de tomar decisiones importante que no siempre son las mismas, dependen de factores como el estado de ánimo, el propio ego, la situación mental en la que nos encontremos. He llegado a tomar decisiones para situaciones absurdas, que no conllevaban ningún quebradero aparente de cabeza, y que sin embargo han conseguido quitarme el sueño debido a que han sido tomadas en una situación de tristeza y estrés personal que para mi, han supuesto un mundo. Otras veces, he decidido cosas realmente importantes, importantes para mi y para el debenir de mi vida, y lo he hecho sin pestañear, porque en ocasiones las cosas, las situaciones te vienen de cara y pareciera que no hay nada que pueda detenerte. Es dificil saber quienes somos, y más dificil aún saber cuando tomaremos la decisión correcta.

Ella siempre me dice que estamos cargados de yoes, yo tomaré sus palabras porque me parecen las más acertadas para definir la capacidad que tenemos para ser personas diferentes, siendo la misma persona, para tomar diferentes decisiones siendo la misma cabeza, que no el mismo razonamiento ni el mismo punto de vista a la hora de llegar a una conclusión. Si nosotros mismos actuamos muchas veces sorprendiéndonos, preguntándonos qué es lo que nos ha llevado a actuar así o a tomar aquella decisión, cómo no iba a sorprendernos el hecho de que otros, que nos rodean y que de alguna manera conocemos, tomen decisiones y actuen de forma que nos haga sentir fuera de juego.
Tendemos a juzgar las cosas que hacen los demás, sobre todo si lo que hacen no es lo que esperábamos de ellos. Quizá nosotros lo hayamos hecho alguna vez, hacer algo que no se esperaba de nosotros, para bien o para mal, pero en nuestra cabeza se produce algo que no nos ocurre con los demás: la conversación entre yoes. La puesta a debate de la decisión última y el quebradero de cabeza de porqué terminamos haciendo esto y no aquello, para terminar de alguna manera justificándonos (por el estado de ánimo, porque no había otra opción, porque nos salió impulsivamente). Este proceso no siempre es válido para los demás, porque no siempre tenemos esa capacidad de introducirnos en su cabeza y razonar, poniéndonos en su pellejo, porqué tomó una decisión y no otra; a veces lo conseguimos, saber qué le llevó a hacer una cosa y no otra, pero eso no signfica que lo entendamos y que tengamos que justificarlo, porque hay cosas que no tienen justificación, y verdades que no tienen vuelta de hoja.

Hace unas semanas no quería verte, no me apetecía, no tenía capacidad para ser hipócrita y regalarte una sonrisa con dos besos. Había otra opción, no ser hipócrita y poner una cara que me llegase hasta el suelo, decirte lo que pensaba, lo que sentía ... pero tampoco creo que fuese una buena solución, hay cosas que se nos pueden escapar de las manos y hacer que todo se vaya a la mierda, no sé si quiero que todo se vaya a la mierda, de hecho no quiero, pero me gustaría tanto que las cosas cambiasen.
Dentro de unos días es posible que vuelva a verte, aún no lo sé, últimamente no sé nada de ti, ni tú de mi. No sé que harás porque nunca lo dices y cuando decides participar en el juego de los amigos te veo forzado, como si quisieras estar en cualquier parte salvo donde estás. No sé qué es lo que te hace sentir forzado, no sé qué es lo que hace que sientas que ir, es una obligación, que una llamada, conlleva un compromiso, ya somos adultos para saber decir: Hola, tengo planes y no voy a quedarme; o un simple: Hola, estoy por aqui pero no me apetece una mierda veros en esta ocasión, si cambio de opinión os llamo.
No me hubieran importado en absoluto esas palabras porque en ellas hay sinceridad, el hecho de no llamar, de omitir los hechos para no mentirnos, o mentirte, me parece más doloroso.
A pesar de todo esto, es posible que dentro de unos días volvamos a vernos. Esta vez me da igual hacerlo, me da igual verte y besarte en la mejilla. Me da igual porque no puedo exigir sinceridad por tu parte si yo misma no soy sincera, si el hecho de no verte implica no querer decirte a la cara, si surje la ocasión, que estoy dolida contigo. Ahora me da igual verte, y no sé cómo reaccionaré, quizá pase de todo y sonria, quizá me llegue la cara al suelo, quizá te ignore, quizá me preguntes, y si lo haces quiero responderte, quiero decirte qué me ha dolido, pero no para enfadarme contigo, no para pelear, para luchar, para romper sacos de rencor, si es que existen, sobre nuestras cabezas, sino porque el yo que ahora soy, y con el que me siento segura, me pide que sea sincera, para así ser capaz de exigir la misma sinceridad que yo pido. Eso no significa que los demás deban serlo, cada cual es cada quien, simplemente significa para mi que no incurro en el mismo hecho que espero no incurran los demás.

Es dificil conocernos y saber quienes somos, dificil tolerarnos, dificil aceptarnos, dificil decidir qué hacer en cada momento, dificil ser fieles a nosotros mismos pues cambiamos de parecer, de punto de vista, de estrategía continuamente y según se acumulan nuestras experiencias y sentimientos. Es dificil predecir qué haríamos en esta situación o en aquella otra, esto nos crea dudas, en ocasiones temores y dolores de cabeza, pero yo prefiero que sea así, aunque a veces nos haga perder el sueño, prefiero ser muchas cosas, muchas personas y luchar en mi cabeza democráticamente sobre qué es lo que hay que hacer. Prefiero las dudas a ser alguien que lo tiene todo siempre tan friamente calculado, que deja de ser persona para convertirse en un anuncio publicitario, donde todo está confeccionado para que seas tentado, para que te agrade, para que lo desees ... pero si te acercas un poco para descubrirlo, bueno, los decorados casi siempre son de cartón-piedra.

martes, 30 de octubre de 2007

La vida de un emigrante


Hoy en día casi tod@s tenemos cuenta de correo electrónico, la mayoría de los que usamos este recurso tenemos varias, una suele ser formal, es la que usamos para enviar curriculos, y de manera más o menos seria, luego solemos tener una que nos sirve más a diario. Es la que solemos dar a los amigos, compañeros de trabajo y demás para enviarnos chorradas tipo videos locos del youtube y algún que otro chiste. Ayer, al revisar mi correo electrónico, el de pega, el que solo sirve para bromear y pulular por el messenger de vez en cuando, me encontré un correo electrónico de una compañera de trabajo. Uno de tantos, pensé yo, uno de esos en los que ves fotos espectaculares, bromas del Anda ya! o algún que otro correo en cadena que te auguran 1000 año de mala suerte si no lo envias en los próximos días (odio ese tipo de correos, estoy cansada de decir que no me los envien pero todo es en vano). Mi sorpresa fue mayúscula al leer el contenido del mail, contenido que leereis a continuación, literalmente y tal y como lo recibí:

Ahora la cosa ya está así, dentro de 20 años, o menos; ser ciudadano Español de origen Español, va a ser una autentica desgracia...

LA VIDA DE UN EMIGRANTE
¡Qué suerte! Mi hija ya va a la guardería, antes que cientos de niños españoles, gratis y sin esperar cola. Estoy de enhorabuena, me concedieron un piso hace 5 años pagando muy poquito dinero, pasados esos años, lo he vendido y me he llevado a mi país toda la plata y los pobrecitos españoles tendrán que trabajar más para pagar tres veces más y que no se lo den, aunque a decir verdad, para algo tengo más puntos que ellos y si encima denuncias a tu marido por malos tratos, creo que ya te dan la pera de ellos..!! Ayer me regalaron el abono transporte, me vendrá bien ahorrar esos 50 euros. Actualmente, aunque me encuentro cobrando la prologa del paro (REMI), otros 6 meses más por ser extranjera, tengo intención de convertirme en trabajadora autónoma, ya que me han dicho que los 5 primeros años estamos exentos de impuestos. Ahora ya soy trabajadora legal y aprovechando esa ley de reagrupación familiar, podré traer aquí a mis 7 hijos y a mis papitos que van siendo muy mayores para que les cuiden en una residencia de esas que son gratis, ah! también a mi hermanito que allí esta enfermo, que me han dicho que montándotelo bien te dan una ayuda indefinida por incapacidad. Fíjate si serán solidarios los Españolitos, que sabiendo que nosotros somos una población mucho más joven que la de ellos, con seis hijos más de media, ya nos dejan votar en las siguientes selecciones para que podamos gobernar en unos años el país, pero que majos son! Es que son tan generosos!! Lo que no entiendo es por qué se nos dice que contribuimos a la inseguridad, que se hubiesen preocupado de esas personas que blanquean sus antecedentes penales por 100 euros en las comisarías de sus países de origen para poder entrar en España, además, los que delinquen son bastantes menos de lo que la gente se piensan, ya que somos muchos los nacionalizados, y oficialmente figuramos ya en la lista de españoles, por lo tanto no creo que sea justo que ahora siendo ya Españoles se nos tachen de de ello. También nos dicen que estamos formando guetos, y no es cierto, abarcamos ya todos los barrios de las distintas ciudades, ellos son los que se deberían de preocupar de no crearlos. Que cada vez van siendo menos y nosotros más, fíjate, hasta dicen que no ponemos de nuestra parte para integrarnos en este país, que se integren ellos!! Que nosotros que cada vez somos más y no tenemos necesidad de abandonar nuestra cultura! Quiero tener muchos hijos aquí, no entiendo como este país tiene la tasa de natalidad tan baja con la cantidad de ayudas que recibimos.
PREGUNTAS: ¿Crees tú que el emigrante de primera o segunda generación, tiene más derechos, por ejemplo, que nuestros jubilados que se encuentran en los hospitales en una lista de espera mientras atienden a todos los que vienen de fuera? o incluso más que nuestros mayores que levantaron y reconstruyeron el país de sol a sol, tras pasar por una terrible guerra civil y ahora les ha quedado una paga mensual de mierda? Todo ello contando con que les quieran sus hijos, porque sino se ven debajo de un puente por no tener una mísera residencia para ellos que bien seguro se lo han ganado. ¿Que perfil de extranjero crees que viene a España (y no a Portugal o Gibraltar que está a la misma distancia),¿crees que es el del hambriento? Acaso son aquellos que se puede permitir el lujo de dejarse una pasta en el billete de avión? El que paga 6.000 euros a las mafias por traerles a España (toda una millonada en su país? o son esos que vemos en la tele rodeado de moscas? que son los que no pueden cruzar la valla porque no pueden sujetarse en pie, y mucho menos tener una televisión en sus casas donde puedan ver y comprobar, que es la ostia 'emigrar' a España donde allí vale tó?

¡¡DE VERGÜENZA!! NI QUE SEAS DE DERECHAS O DE IZQUIERDAS, LO TUYO, POR DIGNIDAD, YA ESTA BIEN DE QUE SE RÍAN DE NOSOTROS, PÁSALO!


ESCRITO y PUBLICADO EN UN DIARIO GRATUITO DE MADRID.

Al terminar de leer el citado correo no podía terminar de creerme lo que acababa de leer, decir que me parece un panfleto fascista y retrógrado propio de otra época, que me parece apología xenófoba cargada con tintes mezquinos, engañosa y cruel, que solo trata de engañar a los más analfanetos y asustadizos españolitos de a pie y ensalzar ideas racistas y clasistas propias de la derecha más extrema me pareció la conclusión más adecuada a esta agrupación de letras, unidas para formar palabras que leidas en sus totalidad solo engendran injusticia y odio.
Lo que más me preocupa de este tipo de razonamientos xenófobos, si es que se le pueden llamar así, es que no solo forman parte, como muchos de nosotros queremos creer, de una minoría derechista que se manifiesta todos los 20 de Noviembre para celebrar el aniversario de la muerte de Franco. Puede que letras como estas provengan de ahí, pero están escritas a drede para calar en gente que, lejos de aceptar el intercambio cultural, de viajar, de conocer a los que son "diferentes" a ellos, viven una vida que adolece de cambios y dónde estos, no son bien recibidos. Gente que necesita a quien culpar de sus miserias, de las colas en el médico, de la falta de acceso a la vivienda, de que su hijo no encuentre trabajo... y en toda esta lógica preocupación, más allá de culpar a gobiernos, economía o capitalismo incipiente, toman el camino fácil de culpar lo diferente, lo nuevo, de culpar a aquellos que otros les señalan con el dedo como los culpables de que ellos no encuentren la comodidad que anhelan.

Hace poco, en el Hospital en el que trabajo, la sala de espera de urgencias estaba llena de gente. Unos, enfermos, otros (la mayoría) con simples resfriados y gastroenteritis que ya hubieran sido atendidas en sus centros de salud, o en caso de que no hubiese sido el caso, que eran supceptibles de esperar en casa hasta ver al médico de cabecera, porque ir a urgencias para eso solo conlleva que aumente el tiempo de espera, y eso es algo que perjudica a todos, más allá de cómo sea el sistema sanitario español. Pero voy a la cuestión que este es otro tema. El hecho es que con la sala de espera llena hay que poner unos límites, y estos son el intentar que por cada paciente haya solo un acompañante, de manera que sea más cómodo para el paciente, que no tiene ganas de nada y solo quiere estar tranquilo y que lo atiendan pronto. Cuando pretendíamos poner entre unos cuantos orden para intentar que los compañantes de más se fueran de la sala, una señorita (llamémosla así) dijo a voz en grito:

- Lo que teneis que hacer es sacar de la sala a tanto negro y tanto sudaca extranjero para que los españoles podamos sentarnos en la sala de espera con nuestros familiares enfermos.

No pude contestarle porque estaba trabajando, porque me hubiera peleado con ella, y con muchos más que sonreían y pensaban como ella, no pude contestarle porque es absurdo debatir desde la razón y la solidaridad un argumento que viene de la sinrazón y el odio a lo desconocido.

He intentado buscar en internet el supuesto periódico madrileño donde publicaron dicho artículo, no lo he encontrado, lo que si he encontrado es este foro donde alguien pone las mismas palabras que a mi me enviaron por correo, no dejan de sorprenderme las respuestas que recibe ante estas.
Como contraréplica a este tipo de escritos podría dar mi opinión, podría decir los errores en los que caemos si pensamos de esa manera, si juzgamos a la gente por su pais de procedencia, su color, sus creencias, sus tendencias, pero no lo haré. No lo haré con mis palabras porque que ocurran este tipo de cosas me enfandan, me cabrean ... y con esos sentimientos no quiero rebatir palabras tan crueles. Dejo pues unas palabras de Robert F. Kennedy, que creo que dicen con acertada sabiduaria lo que quizá yo diría con excesiva rabia:

... siempre que se rasgue el viento de una vida, que otro hombre ha tejido, torpe y penosamente, para él y sus hijos, siempre que hagamos eso, la nación entera será degradada. Y sin embargo parecemos tolerar un nivel creciente de violencia, que ignora nuestra común humanidad, y nuestras demandas a la civilización. Demasiadas veces celebramos la arrogancia y la chulería, y a los bravucones, demasiadas veces excusamos, a los que quieres construir su vida sobre los sueños destrozados de otros seres humanos. Pero hay una cosa clara, la violencia engendra violencia, la represión engendra venganza, y solo una limpieza de toda nuestra sociedad, puede arrancar este mal de nuestros corazones. Pues cuando enseñas a un hombre a odiar y temer a su hermano, cuando le enseñas que es un ser inferior, por su color, o sus creencias, o las normas que siguen, cuando le enseñas que los que son distintos a ti, amenazan su libertad, o tu trabajo, o tu hogar, o tu familia, entonces aprende también a enfrentarse a los otros, no como conciudadano, si no como enemigos, recibiéndolos no como cooperantes, si no como invasores que subyugan y someten. Y al final aprendemos a mirar a nuestros hermanos como extraños, extraños con los que compartimos una ciudad pero no una comunidad, hombres ligados a nosotros en una vivienda común, pero no en un esfuerzo común. Tan solo aprendemos a compartir un miedo común, solo un deseo común, de alejarse del otro, solo un impulso común, de superar el desacuerdo con la fuerza. Nuestra vida en este planeta es demasiado corta, el trabajo por hacer es demasiado grande para dejar que ese espíritu prospere por más tiempo en esta tierra nuestra. Desde luego, no podemos prohibirlo con militares, ni con una resolución, pero quizás podamos recordar, aunque sea por un momento, que aquellos que viven con nosotros son nuestros hermanos, que comparten con nosotros el mismo corto momento de vida, que solo buscan, como nosotros, la oportunidad de vivir la vida con bienestar y felicidad, disfrutando lo que la satisfacción y el logro les proporciona...

lunes, 29 de octubre de 2007

Al otro lado


He pasado el fin de semana viendo películas de terror. Bueno, en realidad no ha sido lo único que he hecho, no seamos tan estrictos, también me ha dado tiempo a trabajar, mosquearme, tener visita fugaz, reír, comer, pasear, comer otra vez y vomitar, vomitar y vomitar por haber comido tanto y porque mi estómago: perro, malo y sádico donde los haya, no me permite la posibilidad de cualquier humano de cebarse un día a base de comida, cerveza y dulces porque se rinde, se para y deja de digerir ... dolor, nauseas, vómitos y cara de gilipollas mirando en la taza del water aquella tarta que te comiste diciendo: Uhmmmm, deliciosa!!!!!
Pero bueno, aparte de ese pequeño detalle y que hoy solo estoy dispuesta a consumir Aquarius, pase gran parte del fin de semana viendo películas de terror. No es algo que hubiésemos programado, simplemente se fue dando y cuando acordamos estábamos rodeadas de asesinos en serie, maltratadores claustrofóbicos que abusaban de tus miedos para recrearlos y hacerte vivir una pesadilla, casas inteligentes con espíritus atrapados y llamadas telefónicas insistentes que acaban por confesarte "Voy a matarte".
Me encantan las películas de terror, siempre me han gustado, siempre acabo por preguntarme, cuando me encuentro atrapada en ella y camino junto al protagonista por los pasillos de una casa abandonada "¿Que necesidad tendré yo de estar llevándome un mal rato como este?" Porque, realmente lo paso mal (si la película es buena, si la banda sonora acompaña, si no es muy predecible...), pero es mayor el placer que me reporta la adrenalina quemada, el querer huir con los pies pegados al sofá, el querer gritar con la boca tapada por algún cojín, el querer empujar a la victima para que corra, para que mire, para que dispare... que el hecho de estar sufriendo.

El cine de terror de ahora no es como el de antes, la gente ha cambiado, la sociedad ha evolucionado hacia otras cosas y hoy día son diferentes los miedos que tenemos hacia las cosas que los que se podían sentir hace tan solo 10 o 20 años. Incluso ha cambiado el formato de película según estemos tratando el miedo desde una perspectiva u otra. Cuando tocamos la huída, la búsqueda, el desconcierto... hablamos de cine de suspense, nos deja en suspenso, en el aire toda una trama que hemos de ser capaces de resolver antes de que lo haga nuestro incansable compañero de fatigas tras la pantalla. Sufrimos con él y sospechamos de todo y todos, solo nos tenemos a nosotros mismos para salir de una situación angustiante que nos tiene atrapados y que solo con la búsqueda de la verdad estableceremos el orden en nuestra vida. El otro, el cine de terror, sí y solo sí está bien hecho, es un cine más oscuro, un cine lleno de trampas, de muertes, donde los dos planos se cruzan para dar vida a una realidad terrorífica. Dos planos, que no siempre son los mismos, tradicionalmente fueron el de la vida y la muerte, el de los vivos y los no-vivos; los otros dos son el de la locura y la cordura, la delgada línea que separa a una de la otra y que nos hace sentir tan pronto en uno de los extremos como en el otro.
Nuestros miedos han cambiado, sí, hoy día seríamos pocos los que nos asustaríamos con un Frankenstein, quizá algún que otro ¡ay! procedente de una buena combinación entre el aumento de la música y la aparición de una mano que nos toca la espalda cuando no lo esperábamos. Pero eso no dejan de ser sustos ocasionales como el que trata de darte alguien escondido tras una puerta, o alguien que intenta acabar con tu ataque de hipo: aparece, gritas y ahí termina todo, luego incluso puede haber risas.
Hoy en día hace falta más para asustarnos, nos hemos acostumbrado a la sangre, a la guerra, a los asesinos, incluso en lo paranormal, nos encontramos con programas de espíritus y espiritistas con información e incluso guías de comportamiento con fantasmas: No tengas miedo, háblale; mantente firme, tú eres el vivo, tú mandas... evidentemente no nos va a dar por pensar eso viendo poltergeist aunque, quien sabe.
Hoy en día, por lo general, lo que realmente nos aterra es aquello que pensamos que realmente puede llegar a pasarnos. Mientras más dentro entre la historia en nuestra cabeza, mientras mayores posibilidades haya de que te pase lo que le está ocurriendo a el/la protagonista, mayor terror seremos capaces de albergar, mayor identificación con el personaje, mayor sensación de alivio en su alivio, mayor stress en su miedo, mayor miedo ante la posibilidad de perder su vida, y con ella, la batalla. Porque en este punto, no estamos hablando de perder a nuestra pareja, de perder la casa, el coche, el trabajo. No estamos hablando de perder a nuestro hijo trágicamente en un accidente de trafico, estamos hablando de perder la vida, lo más preciado que tenemos, lo único que si perdemos tendrá como consecuencia que dejaremos de existir, dejaremos de ser nosotros, y ahí es cuando sale nuestro instinto de supervivencia, nuestra adrenalina quemada, nuestra capacidad para luchar sin tregua más allá del dolor físico que sintamos.

En definitiva, y aunque parezca mentira, este tipo de cine tiene el objetivo de entretener, de hacernos pasar un buen rato (aunque se trate de un rato de miedo), como las atracciones de un parque temático, adrenalina y gritos por un tubo. Se trata de recrear de manera artificial una realidad que nos haga segregar sustancias que nos hagan sentir las cosas como si verdaderamente nos estuviesen sucediendo, y sintiendo, esto no lo tengo tan claro, algo parecido a lo que sentiríamos en la vida real ... prefiero seguir sintiéndolo al otro lado de la pantalla.

viernes, 26 de octubre de 2007

Lo siento, no hay concierto

Llevo unas semanas volviendome loca intentando encontrar la manera de ir al concierto de Sara Bettens (ex K´s Choice), pero me temo que nos vamos a quedar con las ganas. La única manera de verla es plantarse en cualquier ciudad europea por la que pase (Bruselas, Paris, Amsterdan ...) ya que por España no tiene visos de que toque alguna vez. Habría que conseguir la entrada, conseguir los billetes de avión (y lo más baratos posibles), conseguir que los días encajaran en el curro, los tuyos y los mios, y que a su vez coincidiesen con alguno de los días de concierto en capital de país, tipo bruselas, porque no creo que haya demasiadas compañías de Low Cost que nos lleven hasta Sandweiler o Deventer.
En fin, que aunque todos los días miro mis fechas disponibles, las del concierto, la de los vuelos ... voy asumiendo que lo que empezó siendo una idea loca y maravilosa, casi una sorpresa, acabará convirtiéndose en un desastre cuya consecuencia es que no podremos ir a verla en directo. Siempre nos quedarán sus discos, y el emule, que la mayoría no los editan en España.

jueves, 25 de octubre de 2007

Teletrasnportando


He pasado mucho tiempo con el tiempo vacio, vacio de cosas, vacio de contenidos, vacio de planes y vacio de momentos. Las horas pasaban como los días sin viento, sin erosión, sin cambio, con una calma total que avanza a pesar de estar estancada.
Ahora pasa el tiempo desbordado de cosas por hacer, de ideas, viajes programados, canciones por escuchar y libros por leer. Ahora el tiempo se ha hecho finito, acotado, como un cesto desbordado de manzanas de la felicidad que no da abasto a ceder fruta a otros días ya completos ... Y añoro tener más tiempo para ocuparlo todo, y odio ocupar parte de mi tiempo en cosas obligadas y no inventadas, y recuerdo los momentos en que el tiempo fue perdido, es demasiado tarde para invertir el mecanismo y que los segundos del pasado se sumen a los del hoy para tener días de 48 horas.

Es quizá absurdo hablar de tiempo, hablar de límites que entorpecen nuestro devenir pues este, no deja de ser nuestro propio invento. Pero para hacer las cosas que queremos, todas las que planeamos y deseamos, necesitamos hacerlas en este plano, porque es en este en el que las soñamos, y en este, necesariamente, existen los límites, existen las horas, existe el tiempo.
El tren sale a las 7:05 de la mañana, llegará a las 7:45. El concierto es a las 20:00 h, salgo del trabajo a las 17:30 h ... siempre he pensado que deberían dejar de decirnos cosas evidentes como: El departamento de nutrición de la Universidad de California ha descubierto que el consumo habitual de frutas y verduras es bueno para la salud diaria ... Alguien debería hacer de una vez algo útil e inventar el TELETRANSPORTADOR, pequeño, de bolsillo, lo sacas y metes un dedo, te vas desintegrando, poco a poco entras en el pequeño y caótico agujero y apareces hecha y derecha justo en el lugar que deseas, al instante, sin colas, sin overbooking, sin perdernos cosas deliciosas por falta de espacio, por exceso de espacio entre ellas y nosotras ... por falta de tiempo.

miércoles, 24 de octubre de 2007

Un auténtico milagro



Hoy ha vuelto la lluvia. Ha vuelto sin el ruido de las últimas veces, sin los relámpagos que lo iluminan todo, los que despiertan miedos de la infancia, sin la cuenta atrás, sin el ensordecedor sonido de la tormenta. Ha vuelto callada, con tímidas gotas que se prolongan en el tiempo, con destellos húmedos que empañan los cristales y que te absorven, dejándote hipnotizada con la nariz pegada a la ventana. Hoy ha vuelto la tristeza feliz que provoca la nostalgia bien acogida, esa que reconforta como una manta tras el frío, como una taza de caldo tras un paseo invernal, esa que surge de un paisaje aderezado con las notas de una melodía maravillosa, notas que traspasan la coraza de la piel y se quedan pegadas a tu alma, o a la parte del cerebro que es capaz de rememorar instantes maravillosos, y revivirlos, y palparlos de nuevo ... esa parte que te hace entrar en una ensoñación que rompe el momento y se vuelve real, y forma parte del presente.

Descubrir a Faruk y su Árbol de la paciencia fue descubrir la sincronía entre la vibración que algunas de sus notas provocan en consonancia con ciertos sentimientos de llanto desconsolado y placentero. Leí hace un tiempo que se pensaba que determinados sonidos podían describir a Dios, que durante siglos se ha tratado de encontrar esa vibración, ese sonido que, escuchado por el oído humano, le hiciese sentir que estaba escuchando algo importante, porque su cuerpo recibiría a este como un elemento casi familiar, como una llave magistral que se abriría paso hacia el corazón del ser humano.
No creo que esto se haya conseguido, no al menos para definir el concepto universal que se tiene de Dios, pero creo que en muchas ocasiones se ha rozado la perfección que se le supone a ciertas piezas que se resbalan hacia tu interior, siendo capaces de abrir la caja de Pandora de los sentimientos dejándolos fluir. No creo que esto sea universal, al menos en todos los casos, hay vibraciones musicales que a todos nos afectan, que casi todos coincidimos en afirmar que nos hacen sentir de una manera especial. Otras veces esto no ocurre, son notas que solo afectan a unos pocos, que se siente reconocidos y conmovidos al encontrar, tras un tiempo de búsqueda y soledad, a aquellos que sintieron lo mismo la primera vez que escucharon esas notas. En cualquier caso, más allá de lo que determinada música provoque en nosotros, no deja de parecerme un auténtico milagro que ciertos sonidos entrelazados para formar música tengan la capacidad de alterar nuestro estado de ánimo, de rescatar sentimientos, no ya recuerdos, que no dejan de ser retazos de nuestra vida almacenados en alguna parte de nuestro cerebro, hablo de sentimientos vividos que nos hicieron reír, llorar, sonrojarnos, precipitarnos, hablar, escribir, componer, estudiar, soñar ... y que vuelven a invadirnos pudiendo reconocerlos, pero sin dejar de ser tan intensos como lo fueron la primera vez.

Supongo que todo esto, como casi cualquier cosa a día de hoy, tendrá una explicación científica que nos hablará de asociación de conceptos y demás, pero hoy está lloviendo, y a pesar de cualquier explicación lógica, no deja de parecerme un auténtico milagro.

viernes, 19 de octubre de 2007

Mentirosos compulsivos


Hace poco hemos podio leer en la prensa el caso de Tania Head, en realidad Alicia Steve Head, una barcelonesa que se hizo pasar por victima del 11 de Septiembre llevándola su propia mentira a ser la presidenta de la red de supervivientes del World Trade Center. Este tipo de patología en la que la mentira se escribe con mayúsculas es conocida por los especialistas como Pseudología fantástica, una tendencia a mentir compulsivamente propia de personas inteligentes necesitadas de autoestima, que cuantan historias buscando protagonismo en ellas y que, en ocasiones, llegan incluso a creerse.
La mentira es un recurso que todos, en mayor o menor medida, usamos a lo largo de nuestra vida. Mentimos para quedar bien, mentimos por compromiso, mentimos por piedad, mentimos para sacar beneficio, mentimos para colarnos en la cola del banco, del super, para ligar, para conquistar, para desembarazarnos de alguien ... Probablemente la mayoría de las veces no midamos las consecuencias de nuestra mentira, quizá la usemos, sin más, como un recurso para que algo o alguien no cambie nuestros planes, no vemos mala intención en el hecho en sí, quizá porque tampoco este hecho para dañar a nadie. Es cierto que existen mentiras crueles, engaños capaces de hacer mucho daño y que surgen a sabiendas de que eso provocará más de un dolor de cabeza, pero ese tipo de mentiras son más producto de la maldad que de la mentira en sí.

Hace unos años me topé de cara con un mentiroso compulsivo. Su vida, al menos como los demás la veíamos desde fuera, era un inmenso plato soso e insípido, un atracon de lexatines metafóricos que le hacían parecer siempre adormecido y aburrido. Su silueta deambulaba entre nosotros como una sombra callada que hace compañía a base de presentir una presencia que existe pero que no termina de dar señales de vida. Su persona solo se hacía notar de vez en cuando contando historias fantásticas que siempre le ocurrian de manera ajena a nosotros y en lugares y con personas donde no teníamos acceso. Sabíamos que mentía, era algo que todos imaginábamos, incluso en ocasiones hablábamos de ello, sobre todo el día que nos contó que había estado en una boda cuyo invitado de honor había sido el mismísimo Principe de Asturias. Eran mentiras evidentes, evidentes e inocentes que todos aceptábamos porque siempre habían estado ahí, porque escucharlas era la única forma que teníamos, la mayoría de las veces, de escuchar su voz, de que formase parte del estranbótico grupo que formábamos.
Cierto día, de cierto verano que pocos olvidaremos (cada uno por lo suyo), entabló una conversación normal, sin famosos, sin grandes fiestas, sin situaciones rocambolescas. Nos habló de él, de lo que sentía, de lo que vivía. Nos habló de su homosexualidad, algo que todos habíamos supuesto y respetado pero de lo que él jamás había hablado, nos habló de lo especial que era alguien que había conocido y que ahora formaba parte de su vida, nos habló de planes, de gustos ... nos reimos juntos, nos contamos cosas, nos desvelamos secretos y soltamos algún que otro "ya sabía yo" recibido con risas y alguna que otra carcajada.
La historia, esa historia que todos creimos, por fin, y con la que todos nos sentíamos partícipes de su vida se fue trasformando poco a poco en una locura de accidentes de tráfico, chico en coma, una última declaración de amor y llamadas de teléfono cargadas de angustia. Todos fuimos conscientes de que el verdadero drama provenía de la intención por su parte de matar a un fantasma que nunca existió y que esta vez había llevado demasiado lejos. Fuimos conscientes que la trama comenzó el día que alguien dijo que podían venir a comer a su casa un día de estos, y no había nadie que llevar a comer a su casa.
Tomamos una decisión, acertada pensé entonces, ahora tengo mis dudas y no sé si fue lo más correcto, o si más allá de ser acertado lo hicimos de la manera más apropiada. Fuimos a él y le hablamos, le preguntamos, le presionamos y acabamos por confesarle que sabíamos que mentía y que terminase por reconocerlo de una maldita vez. Lo hizo, pero al final, al borde del precipicio, al borde de la absurda amenaza de que si no lo hacía se quedaría solo, que dejaríamos de estar ahí para escucharle. Que irónico que fuese precisamente una mentira lo que le hizo salir de la suya propia, nunca habríamos permitido que se quedase solo.

Las lágrimas empezaron a correr por su rostro, las palabras apenas salían de su boca y tímidamente se escuchaba un "lo siento" que no debía ser para nosotros sino para sí mismo. Le abrazamos para que supiese que seguíamos ahí, que todo seguía igual ... y todo siguió igual, poque lo único que conseguimos fue que cambiase su dramática mentira por otra más light que venía a justificar a su hermana mayor.
El resultado de esta historia es que con los días, con las semanas venideras tomó un camino que le separó definitivamente de nosotros y de nuestras vidas, un camino hacía una nueva mentira que le alejase de su mayor tormento, ser quien no quería ser, ser alguien que se repudiaba a sí mismo cada vez que se sorprendía mirando a los que son como él y no a las que debía mirar con deseo.
No sé si fuimos nosotros, todos, los que tuvimos las culpa de que él tomase una decisión que vestida de hábito negro, se dedique a vertir mentiras sobre los fieles sin que estas sean cuestionadas, mentiras que vienen de boca de un hombre de Dios.

Las mentiras, pienso ahora, son mala cosa cuando están hechas a drede y con una clara intención de perjudicar a alguien. Luego hay otras, las que solo sirven para que alguien se sienta mejor consigo mismo, para que alguien ponga en su vida la emoción que no es capaz de encontrar en la realidad de cada día. Nos sentimos protagonistas de libros antológicos, de películas cargadas de mensajes ficticios que nos acercan a una realidad que consideramos más bella, o más excitante ... pero no dejan de ser sensaciones controladas por nuestra mente que nunca, o casi nunca, salen a la luz; donde otros te juzguen, donde otros te hagan ver que ese mundo solo existe en tu cabeza y que los demás no tienen porqué ser partícipes de tu fantasía.
Ahora me pregunto ¿Somos quienes para cargarnos el libro no escrito que alguien nos cuanta como propio, aún a sabiendas de que este no existe, si no le hace daño a nadie? En mayor o menor medida todos somos un poco mentirosos.